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Si alguna vez le tuviera que dar una medalla de oro incluso platino a alguien sería a esta persona:
Él consiguió lo que much@s anelan, el éxito… Consiguió lo que solo unos elegidos para la gloria han podido conseguir durante la historia de los deportes. Ser uno de los mejores en lo que hacía y ser reconocido a nivel mundial.

Gestionar el éxito es una de las tareas más difíciles que tiene quien lo consigue. En el camino suele perderse el rumbo en otras áreas de la vida y es muy posible que la persona acabe produciendo desastres en otras áreas.

Él perdió el rumbo y cuando alguien pierde el rumbo tiene dos opciones, la fácil y la difícil:
La fácil es continuar viviendo del éxito conseguido sin mejorar las otras áreas personales y que influyen en las personas que te rodean, que te quieren, que siempre han estado ahí aunque no lo pareciera y que están dispuestas a acogerte para que puedas volver a tener otra oportunidad.

La difícil es reconocer lo que ocurre, es encontrarse con una situación que no le gusta a la persona, es admitir un gran fracaso, una gran derrota y para alguien que compite eso tiene una doble dificultad. Su mente está preparada para ganar y sobretodo si ha ganado lo que pocos han ganado.

Difícil porque requiere cambiar de forma profunda pero ahí es donde empieza el ‘viaje del triunfador’, el viaje hacia una vida más centrada, más equilibrada, donde se siente mucho mejor porque ves que quien te rodea se siente mucho mejor al estar contigo.

Él eligió este camino, el ‘camino del verdadero triunfador’. El del sacrificio, el del esfuerzo, el de la disciplina, el de la humildad y de muchas otras cosas que no sabe quién no a pasado por ese camino.

Él fue consciente de que quería cambiar su vida, que no podía vivir solo del éxito que tuvo en su carrera deportiva, fue consciente del daño que había hecho a la gente que le quería, a su madre, a su familia, a su hija y a aquellas personas que estuvieron con él en los momentos difíciles, donde aunque tenía éxito estaba destruido como persona y quien le quería sufría.

Y cómo el buen ‘triunfador’ que quería ser, se puso ‘manos a la obra’, desconozco los tremendos esfuerzos que tuvo que hacer pero viendo de donde partía, siendo adicto a determinadas drogas, como la cocaína, el alcohol y otras sustancias, quería llegar a no ser dependiente, a ser una nueva persona.

Y desconozco el esfuerzo, el sacrificio y la disciplina que tiene que tener alguien para salir de ese mundo pero lo que si sé es que no tiene que ser nada fácil. Conozco muchos casos que no pudieron salir de ese mundo oscuro y de esclavitud de voluntad.

Y lo consiguió pero no solo consiguió salir de ese mundo, el ‘verdadero triunfador’ sabe que sus debilidades tienen que transformarse en sus fortalezas y por esa razón empezó a aprovechar lo que él sabía de ese mundo para enseñar a otros a no caer o incluso a rescatarlos si se encontraban allí. También empezó a enseñar cómo mejorar la relación entre hijos y padres, padres e hijos.

Ahora se dedica a ayudar a otras personas a salir de la drogodependencia, ayuda a otros a relacionarse mejor y como buen ‘triunfador’ aprovecha el tiempo para demostrar que es una nueva persona.

Yo lo conocí en uno de los  momentos más duros de su vida, querer recuperar el tiempo que perdió en la relación con su madre, sabiendo que tenía una fecha final para dejarle claro a su madre que le quería y que entendía lo que ella había hecho. El cáncer ponía una fecha límite, él dejó muchas ‘cosas’ para poder compartir los últimos momentos de la vida de su madre. Siempre recordaré la foto que colgó en facebook pocos días antes de que su madre falleciera, una fotografía de sus dos manos unidas, cogiéndose mostrando el amor que habían conseguido recuperar durante el poco tiempo que tuvieron. El ‘verdadero triunfador’  enseña con su ejemplo siendo humilde y rehaciendo su vida.

Cuando yo le conocí era un momento muy duro, cuando yo le conocí, conocí a un ‘triunfador’ de la vida, humilde, comprometido y aunque sea conocido por salir en un programa de televisión, conocí a una persona dispuesta a ayudar a otr@s personas desde la humildad.

Doy gracias por haberle conocido y poder estar en su camino, el ‘camino del triunfador’. Personalmente creo que las medallas que le dieron se las dieron demasiado pronto por algo en que era muy bueno pero no se las dieron por ser un ejemplo de como triunfar al vivir la vida.

Ahora se merece una medalla de Platino por conseguir girar su vida e integrar las experiencias que ha vivido de forma que pueda ayudar a otras personas, por el triunfo de vivir la vida y hacer que otros puedan triunfar de la misma forma.

Un triunfador sin duda. Se le podrá juzgar por comentarios que ponga en las redes sociales o por acciones que habrá realizado pero se le tiene que reconocer el valor, el coraje, la sabiduría, la disciplina de cambiar su vida y la de otras personas.

Gracias Pedro García Aguado, me alegro de tenerte entre mis amigos.